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viernes, 4 de abril de 2014

RELATO HOT: COMPARTIENDO CUARTO CON DOS HERMANOS

¿Y qué ganaría yo dejándote usar mi cuarto para dormir cuando yo no esté en casa? Me preguntó mi hermano mayor, mientras ponía la mano en la puerta del baño para bloquearme la salida.
Agarré la manivela y empecé a tirar con fuerza.
Pero me di cuenta que no podría salir de ese aseo sin haberle contado primero a mi hermano mayor las razones por las que quería cambiarme de cuarto.
★ ★ ★
Mi otro hermano, Javi, siempre se había comportado conmigo como  un puto cabrón egoísta.
Con el tiempo me empecé a acostumbrar a recoger sus gayumbos usados y sus calcetines apestosos con la única intención de hacer de aquel dormitorio que compartíamos, un lugar algo más respirable
¡Esa habitación era un  lugar insano y asqueroso por su culpa!
Odiaba también el hecho de que se quedase con la mayor parte del armario y que tirara las cáscaras de las pipas y demásrestos de comida en el suelo, también tenía una lata de refrescos que usaba como cenicero encima de su mesilla de noche y se ponía como una fiera cada vez que se la tiraba a la basura.
¡Pero lo peor de todo es que era casi imposible acabar con ese olor a ropa sucia, calcetines sudados y a tabaco que hacía que el aire de nuestro cuarto fuera casi irrespirable!
¡No tenéis ratas aquí porque aquí no serían capaces de vivir, ni las ratas! Sentenció mi madre una tarde antes de decidir que jamás volvería a limpiar nuestro cuarto.
★ ★ ★
Cuando al señorito le apetecía dormir llegaba y apagaba las luces, importándole una mierda si en ese momento yo estaba estudiando o no.
Otros días cuando le salía de los huevos se quedaba hasta las tantas leyendo la interviú en la cama mientras se sobaba la polla dura por debajo de las sábanas de forma totalmente descarada.
Pero la gota que terminó colmando el vaso y me obligó a ir pensando seriamente en la posibilidad de cambiarme de habitación fue, cuando llegó a casa de improviso alrededor de la una y media de la noche, el sábado pasado.
Siempre que salía de fiesta, volvía al amanecer por lo que terminó sorprendiéndome en plena paja.
Los sábados por la noche eran los únicos momentos de la semana en los que gozaba de algo de intimidad en el cuarto compartido.
Esos momentos de soledad eran celebrados efusivamente por mi polla que se ponía dura sin remedio reclamándome que me cascara una lenta paja tras otra, hasta terminar cayendo rendido por el sueño y extenuado por la multitud de corridas que llegaba a soltar mi polla.
★ ★ ★
El sonido de sus pasos aproximándose hasta la habitación me dio el tiempo justo para poder cubrirme con la sábana.
Al verlo entrar por la puerta, empezó a reirse
Fue más que evidente  lo que podría estar haciendo yo, todavía despierto un sábado por la noche en mi cama y con la luz de la habitación encendida.
¡Joder con Toñín! Me dijo entre risas.
¡Te he jodido la paja!, ¿verdad hermanito?
¡No sabía que los Poca-picha también hicieran esas cosas!
Poca-picha era el mote que me habían puesto mis hermanos debido al reducido tamaño de mi pito.
En esos momentos mi pene no hacía honores a la estirpe familiar.
Papa, según ellos, tenía un pollón, José Luis mi hermano mayor también lo calzaba y Javi había seguido con la tradición.
El único que no había sido agraciado con esta bendición genética había sido yo y por eso tenía que soportar las burlas de mis hermanos.
Las dos o tres veces que nos habíamos bañados desnudos en el rio. Mis hermanos se habían burlado de mi, hasta hachase casi llorar.
¡Algunas veces creo que hasta lo lograron!
Papa solía mediar en la discusión diciéndoles.
¡Dejadlo en paz, y tú no les hagas caso a esos dos!, ya verás como cuando crezcas un poco más te termina engordando el pito hasta hacerse igual de grande que el mío.
¡Mientras me decía esto se recolocaba su pene por encima del bañador haciendo que mis ganas de verle la polla a papa se acrecentaran todavía más!
En aquellos primeros años de mi adolescencia me terminé obsesionando por ver pollas que no fueran las mías y compararlas en el tamaño.
¡Y la única culpa de ello la tenían mis dos hermanos!
★ ★ ★
Mientras Javi seguía dándome las razones que explicaban su vuelta tan pronto a casa, me terminé dando la vuelta para ocultar una pequeña y delatadora erección.
¡Ya que no podría cascarme un pajote, decidí que lo mejor que podía hacer era intentar dormir!
Empezó a desnudarse con la luz aún encendida y por el sonido de su voz supe que venía algo borracho.
Yo solo quería dormir ya que el plan de cascármela en solitario, no iba a ser ya posible, pero al parecer Javi no venía para nada dispuesto a acostarse.
Lo oí tumbarse  en la cama, pero seguía sin apagar la luz.
Poco después, empecé a oír el leve crujir de los muelles de su cama.
¡Era evidente que el también, había empezado a hacerse una paja!
¡Puta cama! …
¡Siempre está igual! Lo oí quejarse, de nuevo.
Cada vez que se hacía una paja en su cama los muelles empezaban a crujir al ritmo de su meneo.
Los constantes traqueteos diarios a los que sometía su polla habían terminado dando de si el somier.
¡Necesito que me dejes tu cama, hermanito! … si no al final voy a terminar despertando a papa y a mama por una puta paja.
Me giré en la cama y me quede mirándolo,…
¡No podía estar hablando en serio!
Pero al verlo totalmente desnudo y acariciándose su rabo empinado, mientras permanecía sentado sobre su cama supe que si lo estaba haciendo.
¿Qué quieres que te deje mi cama para poder cascarte una paja en ella?... ¡Tu deliras!
¡Anda pues claro! …¡Y no sería la primera vez que lo hago! …¿has visto como tienes las sabanas por debajo de la cabecera?...
¿Dónde crees que me limpio la lefa cuando acabo de cascármela?
★ ★ ★
¡Solo el mero hecho de saber que cada noche tenía que dormir sobre sus anteriores corridas, me terminó asqueando hasta tal punto que me levante incorporándome en la cama!
¡Venga tío pásate a la mía! …¡Solo serán quince o veinte minutos y después te la dejo!...
¡No te preocupes que te la mantendré bien calentita!
¡No pienso levantarme para que te hagas una paja en mi cama! Protesté de nuevo
¡Si, tantas ganas tienes y no quieres hacer ruido te la cascas en el suelo!
¡Ya lo he pensado pero es que hace algo de frio y no quiero resfriarme, me dijo mientras se sentaba en mi cama y se colaba en ella apartando las mantas!
¡Venga Toñín, hazme hueco en tu cama!
¡Voy tan cachondo, que seguro que no tardo nada en lefarte todas las sábanas!
No me quedo otra opción que echarme hacía un lado mientras notaba como su cuerpo desnudo se empezaba a rozar con  el mío.
Al comenzar de nuevo con el meneo empecé a notar como su mano se  rozaba de vez en cuando con mi espalda desnuda.
Me encontraba en esos momentos totalmente atrapado entre la pared de la habitación y mi hermano Javi. Si intentaba salir de allí debería pasar primero por encima de ese pedazo de guarro, rozándome por completo con su cuerpo desnudo.
Lo oía suspirar y parar  durante unos segundos mientras se acariciaba las pelotas, para empezar de nuevo a darle marcha a su rabo.
En esos momentos su polla tendría que estar durísima y la mía también lo estaba, pero mi cuerpo estaba totalmente encogido para evitar que un bulto bajo las mantas me delatara.
★ ★ ★
Javi tenía razón, los muelles de mi cama si soportaban el traqueteo, haciendo que el único sonido capaz de salir de la habitación fuera el que hacía la fina y poco lubricada piel de su prepucio al descapullarse una vez tras otra.
Mi polla en esos momentos estaba dura como una piedra, pero no podía hacer otra cosa más que esperar a que ese jodido cabrón acabara
¡Algo más tarde al oírlo roncar, podría cascarme una buena paja que consiguiera bajar el calentón!
Llevaba un tiempo realizando este procedimiento y pensaba que Javi no se había dado cuenta de que cada noche lo espiaba mientras se la cascaba en su cama, para después de dormirse hacerme yo también otra paja.
★ ★ ★
¡Venga sigue tu Toñín, que yo estoy muy cansado!
Me dijo mientras me agarraba del brazo y ponía mi mano sobre su dura y descapullada polla.
¿Qué haces? Casi le hubiera terminado gritando si Javier, no hubiera estado hábil y me hubiera puesto su manaza en la boca para impedirme hablar.
Intenté gritar pero él me sujetaba con fuerza mientras con la otra mano, me obligaba a sobarle la polla.
Intente hacerle daño para que pudiera soltarme pero, por más que le apretaba la polla, solo conseguía que esta se le pusiera aun más dura.
Acabé por sucumbir y empecé a meneársela.
Al principio con lentitud, pero poco a poco fui acelerando el ritmo hasta ir notando como él iba relajando la presión que ejercía en esos momentos sobre mi cuerpo para poder obligarme a hacerlo.
¿Ves como a ti también te gusta? …
¡Sigue, con ese ritmo Toñín que vas muy bien! Me susurraba.
Ahora voy a retirar lentamente la mano de esta boquita que tienes, y no vas a gritar si no quieres que te acabe partiendo los morros.
Después,… tú te meterás debajo de las sábanas y empezaras a comerme la polla un poquito.
¡Seguro que esta boca que tienes, es buenísima para chupar pollas!
Intenté de nuevo gritar, pero el volvió a apretarme la boca, con fuerza mientras su otra mano me hurgaba en la entrepierna.
Al ir totalmente desprovisto de calzoncillos se encontró con mi polla dura como una piedra.
¿Ves como tenía razón yo, al pensar que tenía un hermano marica?
¿Quieres que le cuente a todo el mundo que tienes la polla dura cuando me cascas una paja?
¡Te la meneo porque tú me obligas a hacértelo! Le contesté indignado.
Su mano estiró de mi polla, retorciéndola un poco y logrando que un ligero dolor, me atravesara.
¿Y entonces por qué la tienes dura?… ¡A ti te encanta esto Poca-picha, pero no quieres reconocerlo!
Si no quieres que te la arranque vas a hacer lo que he dicho…¿entendido?
Un nuevo estirazón a mi polla, me obligo a afirmar con la cabeza
¡Ahora hermanito,…te vas a meter debajo de las sábanas y me vas a chupar un poquito la polla!
¡No sé! Le terminé diciendo en un susurro.
¡Pues si no sabes,… verás como aprendes!
¡Seguro que más de una vez te has comido un Calipo! …¡Pues chupar una polla es casi igual!
★ ★ ★
Me vi de pronto debajo de las sabanas con la polla dura de mi hermano rozándome los labios.
Al agarrarla de la base y tirar de la fina piel, el grueso capullo apareció ante mis ojos. Mis labios rozaron con algo de miedo ese trozo de carne, pero encontré un sabor que no me desagrado.
Mi boca se abrió ligeramente y mi hermano empujo un poco logrando que todo el capullo penetrara dentro de mi boca.
¡Abre bien la boca Poca-Picha y no se te ocurra morderla o hacer cualquier otra tontería si no quieres que  te parta los morros!
¡Con ese gordo capullo en mi boca, el sabor de su polla me inundaba por completo!
¡Inexplicablemente quería más! Así que abriendo la boca todo lo que pude empecé a engullirme el rabo hasta que mi garganta me obligó a parar.
¡Solo la mitad de su polla estaba dentro de mi boca!…
¡Pero una sensación de ahogo me obligó a retroceder!
Empecé a toser mientras mi hermano me acariciaba del pelo, para intentar calmarme.
¡Tranquilo Toñín solo es una arcada!... ¡no te vas a morir por ello, pero tienes que tener cuidado con ellas si no quieres despertar a papa y a mama!
Después de recuperar el aliento, mis labios se cerraron alrededor de ese trozo de carne notando como, un leve suspiro salía de su boca
¡Muy bien, Toñín! …¿ves cómo es muy fácil?
¡Al final va a ser verdad que tienes una boca perfecta para comer pollas!
★ ★ ★
Estoy haciendo esto porque tú me haces hacerlo, murmuré.
Sí, claro, dijo. ¡Tú sigue chupando y ya mañana por la mañana le vas dando las mismas quejas a papa o a mama!
Estaba tan enfadado que empezó a importarme todo una mierda. ¡Quería que aquello acabara cuanto antes por eso empecé a chupársela con más ganas notando como sus dedos se me clavaban en la nuca obligándome de vez en cuando a parar!
¡Qué bien la chupas, Toñín! …¡Lo haces mejor que esa puta que tengo por novia!
¿Verdad que no te importara hacerme esto cada vez que ella se niegue a follar conmigo? Me preguntó mientras me sujetaba de la barbilla y empezaba a follarme la boca.
Al principio no noté muy bien lo que estaba pasando. Algo blando y viscoso, me estaba entrando en la boca.
¡No tarde en darme cuenta, de que era la leche de mi hermano y que este se estaba corriendo en ella!
¡Joder, Toñín que gustazóoo! ….¿Has visto como ha sido rápidooo? ….Me dijo mientras se levantaba de mi cama, para meterse de un salto en la suya
¡Ahí tienes tu biberón! …
¡Mañana si quieres, te daré más!
★ ★ ★
José Luis había entrado en el baño mientras me estaba duchando.
Tras dirigirse hacía la taza y sacarse la polla delante de mí empezó a mear.
¡Mama me ha dicho que has preguntado varias veces por mi hoy! …
Empezó a sudírsela notando como mis ojos se dirigian con cierta envidia hacía ese abultado punto de su anatomía.
¿Se puede saber qué era eso  tan importante que tenías que decirme como para pedirle que te llevara a verme a la obra?
Mi hermano mayor trabajaba en el MOPU, haciendo carreteras por lo que algunas veces se pasaba fuera de casa semanas enteras, dejando su cuarto vacio todo ese tiempo.
¡Pensaba que iba a ser mucho más fácil convencerlo de que me dejara usar su cuarto cuando el no estuviera en casa!
Mientras se fumaba un cigarro, sentado en la taza, yo me esforzaba en explicarle que no podía estudiar con mi hermano Javi escuchando música a todas horas.
¡Te prometo que lo mantendré siempre limpio y ordenado! Le rogué mientras me empezaba a vestir dándole la espalda.
Acababa de salir de la bañera y había notado como sus ojos se posaban en mi cuerpo desnudo con mucha más atención de la que debería.
Por eso cuando bloqueo la puerta del baño bloqueándome la única salida supe que tendría que contarle las verdaderas razones que me habían obligado a tener que pensar en la posibilidad de cambiarme de habitación.
¡En ese momento todavía no lo sabía, pero esa confesión no haría más que empeorar las cosas!
★ ★ ★
¡Javi me hizo hacerle algo malo el sábado pasado!
¡Y ayer por la noche,…me obligó a repetirlo!
Le empecé a contar
¿Qué te hizo?
¡Me ha dicho que si se lo cuento a alguien me partirá la cara!
¡No te preocupes por eso!…¡Puede que se la parta yo si es que le ha hecho algo malo a mi hermanito pequeño!
¡Sus palabras de ánimo y la sonrisa con la que me miró me obligó a contarle, como mi hermano Javi me había casi obligado a comerle la polla!
¿Se corrió en tu boca?
Me terminó preguntando cuando acabé de hablar.
¡Si,… Eso fue lo más asqueroso!
¿Y anoche también lo hizo?
¡Un par de veces,…pensaba que me darían ganas hasta de vomitar!
Su mano se dirigió hasta el vaquero y se recoloco la polla dura bajo el mismo.
Una delatadora tienda de campaña me indicó que para nada se había enfadado con Javi por lo que me había obligado a hacer.
Mi hermano mayor se había terminado poniendo cachondo perdido con mi relato
Lo vi entonces como se abría la hebilla del cinturón y echando el cerrojo del baño se sentó sobre la taza.
Los vaqueros cayeron hasta las rodillas dejando todo el calzoncillo abultado ante mis ojos.
Acércate, vamos que quiero ver si todo eso es verdad o mentira porque no te creo.
¿Por qué no me crees?
¡Te juro que es verdad!… ¡Me obligó a chuparle la polla! Le dije indignado
★ ★ ★
Estaba tan enfadado cuando me arrodille ante él que no atine a discernir que todo había sido una vulgar treta.
¡José Luis sabía de sobra que todo era cierto! Pero al pedirme que le contara cómo lo había hecho yo terminé cayendo en la trampa.
Aparte el calzoncillo hacía un lado haciendo que el rabo saltara como un resorte. Mi mano le agarro la polla y tirando de la piel hacía atrás expuse un poco el capullo, ante mis labios carnosos.
¡Me pide que me la meta en la boca! Le dije antes de engullirme el capullo algo brillante en mi boca.
El sabor de su polla era completamente diferente. Algo de orina se mezclaba con el pre-semen que había salido fruto de la excitación haciendo que esa polla supiera a gloria.
¿Y a qué sabe?
¡No sé,… un poco raro! …¡Pero dice que si dejo de comérsela me pegara!
Su manaza me agarro del pelo para volver a dirigir su polla dura hasta mi boca.
¡Vale luego me cuentas el resto, … ahora solo chúpamela un poquito si es que quieres que te deje mi cuarto!
Como el si podía hablar al no tener la boca llena de polla,  me seguía haciendo preguntas.
¿Te has tragado su semen?
¡No! …¿por qué iba a hacer algo así?
¡Porque a los maricas les gusta hacerlo!
¡Yo no soy marica!
¡Claro que no lo eres Toñín,… no todavía!
Los suspiros de mi hermano iban en aumento. Su polla estaba erizada al máximo mientras veía como sus pelotas y todo su vello púbico se iba humedeciendo con la abundante cantidad de saliva que iba resbalando por su rabo hasta quedarse retenida en la base.
Fuera del baño en la cocina mama seguía preparando la cena mientras papa veía despreocupadamente la tele en el salón.
Dentro del baño mi hermano José Luis empezaba a descargar por primera vez en mi boca aprovechando que Javi había dejado al mamón de su hermano pequeño en manos del salido hermano mayor.
¡Me corróooo! ….¡¡Joder como la chupas cabrónnnnnn!!
¡Trágatela, …veras como si te mola hacerloooooo!
Su mano me sujeto de la nuca haciendo que mi boca recibiera toda la descarga!
Parte de la lefa se escapó por la comisura de mis labios pero otra parte importante fue conducida hasta el interior de mi estomago, al tener que tragar para evitar ahogarme!
★ ★ ★
¡Cuando Javi volvió de entrenar, no podía creer lo que estaba oyendo durante la cena!
¡Yo lo veo bien!, tercio la madre al ver como Javi se cabreaba un poco al enterarse de que su hermano Toñín iba a usar el cuarto de su hermano mayor cuando este no estuviera en casa.
¡Yo también veo bien que se cambie, así tendréis algo más de intimidad los dos hermanos y si a José Luis no le importa que toquen sus cosas! …¡Por mi tampoco hay problema!
Dijo el padre mientras mojaba en mayonesa un trozo de filete.
¿No sé dónde le ves el inconveniente? Volvió a preguntarle la madre.
★ ★ ★
Javi lo paso mal durante un tiempo. La presa se le había escapado justo en el mejor momento. Había descubierto en su hermano pequeño un mamón vicioso que aprendía con una rapidez pasmosa.
Pero al mudarse al cuarto de su hermano mayor vio como tenía que volver irremediablemente a las pajas para poder bajarse los frecuentes calentones de su adolescencia.
Mientras tanto Toñín seguía disfrutando de su recién estrenado cuarto. Por las noches nadie podía entrar en él sin su consentimiento.
Su hermano mayor había colocado un cerrojo en la puerta de la habitación y él se creía el único y más valeroso guardián del castillo.
Esa puerta solo se abría cuando alguna noche, José Luis aprovechando que tenía la obra cerca, volvía a casa para poder descansar unas horas en su propia cama y darse una ducha al día siguiente antes de irse de nuevo a trabajar.
Su madre también vio bien que no obligara al pequeño Toñín a trasladarse en mitad de la noche, a la otra habitación.
¡Eran hermanos, no había ningún problema en que sus dos hijos compartieran cama durante unas horas!
★ ★ ★
La boca de Toñín cada vez chupaba polla con más ganas. Últimamente había descubierto unas nuevas variantes en el juego del guardián del castillo.
Su hermano mayor le había hablado de ese jugoso foso que hasta ahora había guardado virgen e impenetrable.
Cuando un par de dedos de su hermano mayor se le colaron dentro. Toñín quiso saber que era lo que se proponía a hacer.
¡Vamos a follar!
¿Quieres que te enseñe cómo se hace?
Le había preguntado esa primera noche, de la que ya habían pasado ya algunos meses.
Toñín con esa enorme pollaza entrando y saliendo de su boca solo atinó a afirmar con la cabeza.
¡Chupar pollas estaba bien, pero en el instituto había oído hablar de que follar daba mucho mas gusto!
¡Muerde esto! Le dijo su hermano mientras colocaba el humedecido y chorreante capullo a la entrada de su ojete.
Toñín se metió los calzoncillos de su hermano en la boca notando en ellos el sabor a polla acumulado durante dos o tres días en los que había estado fuera de casa.
Fue casi imposible lograr que el capullo atravesara ese oscuro foso que se abría ante él.
La suerte y la fuerza con la que Toñín mordía los calzoncillos evito por completo el desastre.
¡Ningún grito salió de su boca, cuando el grueso y largo pollón empezó a colarse dentro de la fortaleza!
Después de empujar un poco mas notó como su culo se terminaba tragando algo. De nuevo su hermano mayor se volvió a parar. Intentaba cerrarse pero algo duro y gordo le bloqueaba el camino.
¡Ya te ha entrado mi polla! le confirmó su hermano mayor con un leve susurro en la oreja.
¡Ahora voy a empezar a bombear lentamente y ya verás cómo te termina dando mucho gusto!
¡No podría decir muy bien cuanto tiempo estuvo así, pero el caso es que cada vez le dolía más el culo, hasta el punto de no saber si iba a salir o no con vida de esa!
¿Lo notas? Le preguntaron de nuevo mientras le mordían en la oreja.
Sus manos lo sujetaban de las caderas mientras la dura y larga polla entraba y salía rítmicamente en el culo
¿El qué? Preguntó mientras se sacaba los calzoncillos de la boca, para poder responderle
¡Tienes toda mi polla metida hasta los huevos!
¿En serio no te gusta esto?
¡Un poco! …¡Pero algunas veces, creo que me dan ganas de gritar!
Al decirle esto su hermano lo volvió a alimentar con sus usados gayumbos y Toñín empezó a morderlos con más ganas que nunca.
Notaba como su polla dura se rozaba con las sábanas y todo el cuerpo se electrizaba de goce pero no podía reconocerlo.
¡Su cuerpo empezó a contraerse rítmicamente, exprimiendo la polla que lo atravesaba!
¿Ves cómo te estás corriendo, maricón?
¿Ves como esto, te gusta, tanto o más que a míiiiiii?
¡Pero en esos momentos debía seguir comportándome como el sumiso hermano pequeño que cumplía órdenes de forma obediente!
¡No me gusta, ... solo lo hago porque me dejas dormir en tu cuarto!
¡Esa primera noche su hermano mayor cometió el error de dejarlo totalmente preñado!
¡Por eso tubo que repetir la follada muchas mas veces para asegurarse que el sería el verdadero padre de la criatura!
★ ★ ★
Como un pistón la enorme y dura polla de José Luis, iba bombeando sin parar dentro del abierto ojete que cansado ya de apretar, había decidido sucumbir por completo.
Cuando la sacaba totalmente el culo palpitaba y de su boca salían esas palabras.
¡Sigue no pares!
¡Métemela hasta el fondo, … me encanta!
Su lefa se descargaba en el prieto culo y este la recibía con ganas.
Tumbado sobre la cama compartida las manos de Toñín lo agarraron fuertemente de los cachetes mientras notaba como la polla se retorcía dentro de él soltando una corrida tras otra.
¡Déjamela ahí hermanito! …¡me encanta sentirla dentro!
★ ★ ★
Cada noche la polla salía de su culo chorreando, después era él quien se me metía debajo de las sábanas y empezaba a chupársela al hermano mayor.
El culo estaba dolorido pero no quería dormirse sin haberme tragado una buena ración de leche.
¡No puedo mas Toñín,…estoy hecho polvo!
Le dijo su hermano mayor mientras lo agarraba de la cabeza.
Al tirar de ella con fuerza su polla fue liberada de las fauces del dragón mamón que pretendía tragársela por completo.
¡Anda ve a limpiarte el culo y mañana por la noche lo intentamos de nuevo!
¡Tengo que levantarme a las seis y no quiero ni mirar el reloj!
¡Seguro que es tardísimo!
★ ★ ★
EPíLOGO:
Mis pies descalzos se movían con sigilo por la casa hasta llegar al baño.
Me miré al espejo y al darme la vuelta pude ver como un líquido parduzco empezaba a chorrear por mi ojete.
¡Seguía sin poder dormir y necesitaba aliviarme!
Mi mano empezó a acariciar mi polla lentamente para ir acelerando poco a poco.
¡Mis hermanos tenían razón!…¡Mi polla era demasiado pequeña, y yo era un maricón al que solo le gustaba jugar con las pollas grandes!
Papa entro en el baño en calzoncillos, sorprendiéndome en plena paja.
Después de darme la vuelta y mirar mi culo, que aun seguía chorreando esperma, comprendió lo que había pasado y vi por primera vez la cólera en su mirada.
¡Quiso saber quién de mis dos hermanos había sido, pero lo paré antes de que saliera por la puerta dispuesto a matar a alguien!
¡Espera papa,…fui yo quien lo quiso así! Le dije mientras me mano se le posaba en el pecho. Inexplicablemente empecé a acariciarle todo el vello que crecía en esa zona del cuerpo y él me dejo hacerlo.
¡Seguía negando con la cabeza! …¡pero yo seguía bloqueando la puerta del baño, con mi espalda apoyada contra la puerta!
Cuando mi mano llego hasta su slip me encontré con una sorpresa inesperada.
El rabo de papa estaba a punto de reventar encerrado ahí dentro.
Mi mano entró dentro de la tela agarrando con fuerza el duro instrumento.
¡Necesito algo de leche para poder dormir!
¡Mientras me arrodillaba delante de ese descapullado y descomunal rabo noté como su mano se depositaba sobre mi nuca!
Al abrir la boca vi como esa enorme polla se agitaba. La serpiente estaba a punto de encontrar una cueva en la que poder pasar el invierno.
El suspiro de papa nos alerto a los dos.
¡Debíamos ser más cuidadosos para evitar que mama se diera cuenta de que tenía un hijo marica!
¡Al fin y al cabo era la única que todavía no lo sabía!


jueves, 3 de abril de 2014

RELATO HOT: DENTRO DEL ELEVADOR

Estaba completamente enojado, no podía creer que la maldita empresa no me quería devolver mi dinero, esa porquería de reloj que compre dejo de funcionar a los pocos días, y ahora me salen con la maldita excusa que la garantía no cubre eso, ¡Dios!, siento que enloqueceré, pero ya que, presentare una denuncia con los directivos de la empresa, solamente así podrán escucharme y regresarme el dinero, me queda de lección para así saber comprar las cosas y no tomarlas solo porque sean bonitas.
Eran alrededor de las 9 de la noche, ya casi no quedaba ninguna persona en ese enorme edificio, faltaban alrededor de 5 minutos para cerrar, así que me apresure, no bajaría de nuevo por las escaleras, era un tormento, además el tiempo estaba encima y no quería andar corriendo de un lado para otro. Opte por bajar en el elevador, aunque no soy de las personas que les guste montarse a uno, no soy muy amigo de los espacios pequeños.
Llegue al frente del primero que encontré, y furioso presione el botón para que este llegara rápido, me había perdido mis prácticas en el gimnasio por esto, y yo que pensé que era fácil, 2 horas llenando formularios estúpidos por esta mierda de reloj, si, estaba muy caro, quería darme el lujo de tener uno, pero tenía que pasarme a mí, ya que, a lo mejor y lo puedo revender en internet o algo así, es más, lo llevare con un maldito relojero para que me robe todo lo valioso que tiene.
El piso donde me encontraba estaba casi en la cúspide del edificio, donde se encontraban las oficinas generales, esas de las marcas más importantes, mire el reloj de pared, ya falta muy poco para que cerraran, por fin, el elevador había abierto, pude respirar en paz, no tardaría más de 2 minutos en bajar, entre, un típico elevador con espejos por todos lados, lo cual me reventaba las bolas, para sus lujos sí que tienen y para devolverme mi dinero no, estas empresas, solo se aprovechan.
Había seleccionado el primero piso, pero algo impidió que el elevador cerrara sus puerta, bueno, más bien alguien, era un joven más o menos de mi edad, algunos 27 años, su barba cerrada lo hacía ver un poco más viejo, pero sus expresiones faciales no.
-Espere un poco –Dijo mientras se adentraba al frio aparato.
Yo no dije nada, ya tenía suficiente con mi problema, de todas formas, seguro iría al mismo piso que yo, así que no le di mucha importancia. Y si, no me equivoque, el no presiono ningún otro botón, lo que indicaba que también iba de salida. El elevador había cerrado sus puertas, a los pocos segundos comenzó a moverse, todo tranquilo, mi enojo se estaba bajando un poco, pensaba en que si tenía suerte podría vender el reloj a un poco más de la mitad de lo que me había costado. Me considero una persona un poco curiosa, así que de vez en cuando miraba al sujeto que había entrado hace unos instantes, vestía un poco formal, un traje color negro, y un maletín, nada nuevo, un típico sujeto de oficina.
Ya parecía que pudiéramos bajar, el aparato se había detenido, pero la puerta aun no habría, era normal que tardara un poco en abrir, pero de repente se sintió como si el suelo temblara, bueno, no el suelo, el piso de ese monstruo. Para después escuchar un fuerte ruido que hizo que todo se quedara estático, incluyendo a ese sujeto de corbata y a mí.
-¡Mierda! ¿Y ahora que le sucede a este cosa? –Exclame, la gota que derramo el vaso. –Pude notar que el sujeto me miraba, el también algo preocupado, buscando algo entre los número que seleccionaban el piso a donde querías ir.
-¿Qué elevador es este? –Me pregunto.
-Es el 14-A ¿Pasa algo? –Regrese la pregunta. –El hombro cambio su aspecto de tranquilo a preocupado, y de ahí lo supe, algo no andaba nada bien.
-Este elevador tiene que estar clausurado, no sirve –Dijo mirando hacia el suelo.
-¡¿Qué?! –Levante la voz -¿Cómo que clausurado? ¡Pero si en la entrada no había ni una cinta o una advertencia por lo menos, como es que no sirve y no tienen una maldita cinta!
Estaba que echaba humo, el sujeto no dijo nada, solo se quedó callado mientras llevaba sus manos a la cabeza, se miraba preocupado pero trataba de mantener la calma. Mire que saco su celular, pero su cara no mejoro, es más, parecía de más angustia.
-¿Usted no tiene señal? –Me dijo, saque mi celular, estaba completamente muerto, sin nada de carga, ni siquiera me había percatado de eso. Negué con la cabeza. Mire a las orillas de este, buscando por lo menos alguna cámara que pudiese estar activa, pero no, ninguna, solo había espejos, que reflejaban las ganas que tenia de salir de allí.
-¿Qué horas tienes? –Le pregunte al sujeto.
-Pues son las 9 y 15 de la noche, para nuestra suerte, ya está todo cerrado, pero no se preocupe, mañana a las 6 quedaron de venir a arreglar esto –Comento. Era mucho tiempo, casi 8 horas atrapados allí, no podría soportarlo, tendría que mantener la calma y no ponerme nervioso.
No podíamos hacer nada, más que esperar, así que lo único que se me vino a la mente en ese momento fue sentarme, el cubo estaba frio, tan solo pasar la punta de tus dedos por esos espejos podían hacerte sentir escalofrió. Me quede unos minutos sentados, y después de un rato él también se sentó justo al frente de mí, colocando su maletín a un lado.
-¿Y qué haces por acá? –Me pregunto.
-Mira que vine a poner una queja por este reloj, y a exigir la garantía, y me acaban de confirmar que no es posible regresarme mi dinero, pero bueno, por lo que veo tú trabajas aquí.
-Sí, trabajo aquí, en la sección de dudas y sugerencias, pero se me hizo un poco tarde, ya sabes, arreglando unas cuentas cosas, respondiendo uno que otro mail.
-¿Cómo le haces? –Parecía muy calmado y eso me inquietaba un poco, me miro como extrañado, sin entender la pregunta –Bueno, ¿Cómo le haces para mantener la calma? –Le pregunte de nuevo.
-Pues ya está pasando, no hay forma de regresar y no subirme al elevador, solo me queda esperar algo. –Su mirada era serena, me impresiono. –Mi nombre es Jorge –Dijo mientras extendía su mano.
-Mi nombre es José –Dije mientras respondía a su saludo estrechando su mano.
Se miraba que era buena persona, así que no dude nada en entablar una conversación, sería más fácil, y el tiempo pasaría más rápido. Así que empezamos, nada fuera de lo común, había empezado a trabajar en esa empresa como hace unos años, aproximadamente unos 3 para ser exactos, y pues de mí, trabajo arreglando autos y esas cosas, nada importante, pero que si me deja buenas ganancias.
-¿Te gusta tu trabajo? –Le pregunte
-Pues sí, aunque a veces me frustra estar todo el día encerrado en una oficina, me gustaría poder tomar aire fresco, casi siempre salgo tarde.
-En el taller mecánico el olor a grasa se mete hasta por los oídos, es muy raro cuando no ando con dolor de cabeza. –Sonreí.
Generalmente yo soy una persona de pocas palabras, así como en el trabajo, solo hablar con los clientes, una que otra ayuda que necesiten, precios, y ya, no me interesa para nada establecer una conversación, así como en la calle, si me considero una persona buen onda con los amigos, pero últimamente no he podido siquiera salir, y eso me tiene muy frustrado. Descargaba toda la energía que me quedaba en el gimnasio, a eso debo mi cuerpo, que no está marcado, pero si fibroso. Soy alto, de piel blanca, pero algo quemada, y mis ojos color gris, digamos que alguien común y corriente.
Su forma de hablar era muy suelta, con educación y con amabilidad, un mundo totalmente distinto al mío, se miraba a leguas que era una persona humilde y honesta. Me gustaba su color de ojos, era obscuro, hacia una buena combinación con su cabello, también del mismo color, de complexión rolliza, y piel blanca. Para ser una persona de oficina era interesante hablar con él, intercambiamos una que otra anécdota de trabajo, y entre cuento y cuento se fue haciendo tarde, hasta el punto de bostezar a cada rato.
-Creo que ya hace algo de sueño José –Me dijo.
-Sí, ¿me puedes decir la hora?
-Sí, son las 11 y 30 de la noche, vaya que si hemos tardado hablando mucho –Comento.
-Sí, pero creo que debemos descansar, así respiramos con más calma y el aire no se acaba más rápido –Dije en tono burlón.
-Tienes razón, estoy que me caigo de sueño –Respondió. Quedamos en un silencio, solo se escuchaba a lo lejos el ruido del ventilador que hacia funcionar la calefacción del enorme edificio. Quién lo diría, mi enorme miedo a los elevadores se pasó de por lado esa noche, y tuve una buena compañía, aquel sujeto, bueno Jorge, que mientras yo me quedaba dormido el movía unas cosas en su celular.
No soy de las personas que duermen al poco rato, siempre tardo en dormirme por completo, me puedo quedar dormido por 10 minutos y luego despierto, y así pasa hasta casi una hora, cuando ya me puedo quedar completamente dormido, y esta no fue la excepción. Mi último recuerdo fue como Jorge usaba su celular, parecía escribir algo, pero no le di demasiada importancia. Me quede sentado, mi espalda estaba recargada sobre el cristal, y ya cabeceaba de sueño, en uno de esos cabeceos, donde mi cabeza cae sobre mis hombros, reacciono, y tardo un poco en recordar que me encuentro en ese maldito elevador, hacia un frio de los mil demonios, seria por el frio metal del suelo.
Allí estaba el, acostado en el suelo, dándome la espalda y con su cabeza apoyada en el maletín, parecía que dormía, pues en el reflejo del espejo se le podía ver con sus ojos cerrados. Parecía que tenía frio, pues estaba en posición fetal, y sus brazos se movían un poco.
No pude ignorar su pantalón, ese pantalón de vestir color azul marino que remarcaba más que un buen culo, grande y redondo, aprovechando que él no se daba cuenta lo contemple, la posición en la que se encontraba me hacía poder verlo muy bien, desde su entrepierna hasta su espalda, ese Jorge se cargaba un buen culo. Era  gordo y parecía duro, que me pasaba, ni que fuera mujer para verlo de esa manera, era un hombre, con verga, igual que yo, así que era mejor que dejara de pensar tonterías. Sus brazos no dejaban de temblar, así que opte por despertarlo.
-Jorge, shh, Jorge –Estas muriendo de frio, levántate de ese piso, y mejor siéntate, que el pantalón te protegerá las piernas –Le movía el hombro, pero este no respondía. –Jorge, shhh, levántate, que mira como estas temblando.
-Mmmmm… -Fue lo único que respondió. Moviendo un poco sus piernas, desplazándolas un poco y quedando un poco abierto. Mi tentación me gano, así que esta vez, al hablarle, no le toque el hombro, sino una de sus nalgas, por encima del pantalón era muy suave, y como no respondía a mi llamado, decidí moverlo con mi mano extendida, pidiendo así acaparar más espacio, y tocar más.
-¿Qué pasa…? –Dijo este mientras bostezaba
-No pues nada, es que te has quedado dormido en el suelo, y tus brazos estaban temblando, puedes enfermar.
-No te preocupes, estoy acostumbrado a estar en climas fríos, además, no es tan malo como parece, por lo menos se mira que estoy más cómodo yo que tú, o dime ¿no te duele la nuca? –Dijo
-Pues sí, es muy incómodo, pero este metal es muy frio.
-Duerme, un poco, el ascensor es lo suficientemente grande para que te acuestes tú también, te prestaría mi maletín, pero me quedaría sin nada en la cabeza, y así sí, no puedo dormir. -Lo ignore, mientras el volvía a dormir, dándome la espalda de nuevo mientras yo contemplaba sus deliciosas nalgas.
Pasaron alrededor de 15 minutos, tenía razón, mi cuello comenzaba a doler, necesitaba recargarlo en algo, o descansarlo, como él dijo, le hare caso, no hay de otra, y el morbo de estar cerca de esos glúteos me la ponía dura. Así que me pare, necesitaba desentumirme un poco, y cuando lo hice, me acosté a su lado, no tan cerca, no eran tan frio, mi ropa me cubría, así que pronto me acostumbre. No podía conciliar el sueño, el techo era todo color gris, reflejándome de una manera distorsionada y difuminada.
Voltee para poder verlo, aún seguía dándome la espalda, y con ese culo respingón que me hacía querer darle una nalgada, “¡Mierda!” pensé “Deja de pensar tonterías y ya duérmete, no seas maricón”, pero eso era más fuerte que yo, tenía más de un año sin novia, y el trabajo me tenía más que ocupado, no voy a negar que me he fijado en alguno que otro culo de algún hombre, en un gimnasio la mayoría eran bien mantenidos y ejercitados, pero este tenía algo diferente, algo que me estaba volviendo loco.
En un impulso, pase mi pierna alrededor de sus glúteos, juntándolas con las suyas, mientras mi pene quedaba junto en la entrada de su culito, que aún estaba debajo de ese ajustado pantalón de vestir. Estaba completamente frio, pero no por el clima, sino porque no sabía que estaba haciendo, y por otro lado, mi pene estaba a punto de estallar, estallar sobre sus deliciosas nalgas.
Lentamente comencé a hacer un moviendo circular, moviendo mi verga suavemente, me hacia uno cosquilleo más que delicioso, su culito era delicioso, era una combinación entre blandes y dureza que me encanta sentir. A los pocos segundos de hacer este movimiento pude sentir como él estaba reaccionando, pude ver en el reflejo como sus ojos ya no estaban cerrados, estaba despierto ahora, y me miraba fijamente, no supe cuando tiempo estuvo así, pero al percatarme de eso me retire un poco, dejando caer una fuerte nalgada en su culo. Su gesto de dolor me excito hasta más no poder, y el hecho que no dijera nada me ponía a mil, tome su glúteo y lo presione con mi mano, haciendo un masaje, que rico se sentía.
Mi verga ya casi salía por si sola del pantalón, así que lo primero que hice fue tomar su mano, y llevarla hasta ella, sobándola un poco y haciendo que la tocara con sus dedos, el muy obediente se volteo, y comenzó a acariciar. Lo único que hice fue ponerme de pie, el solo quedo hincado frente a mí, mirándome con ese color de ojos penetrante, pase mi mano por su cabellera negra, haciéndole saber lo que quería que hiciera en ese momento, quería que me tomara, sentir la humedad de su boquita subiendo y bajando por mi verga.
Talló su cara contra mi pene, que aún estaba dentro del pantalón, enloqueciéndome así de placer, y con la comisura de sus labios repasaba lo que se marcaba en mi pantalón, sabía lo que le esperaba en ese momento, solo era cuestión que esperara un poco.
Con un movimiento ágil desabotono mi pantalón y bajo el cierre, todavía no sacaba aquel pedazo de carne palpitante que medía 21 centímetros. Su delicada nariz la perdió entre mis vellos púbicos, oliéndome, dejándole en todo su ser ese penetrante olor. Mientras hacía eso dejo que sus manos bajaran mi pantalón, de una forma brusca, haciendo que mi verga saliera a golpe y chocara con su barbilla, haciéndome algunas cosquillas.
Con sus grandes y suaves manos fue que tomo mi verga, que estaba en su punto, con el glande ya rojo y brotando pre seminal, de nuevo me miro, buscando una aprobación a lo que quería hacer, yo solo afirme con la cabeza, a lo que el solo se dejó llevar, introduciendo mi capullo en su boca, recuerdo que sus labios eran tiernos, y cálidos, muy cálidos, de tan solo sentir mi glande allí me excito de nuevo. Su lengua jugaba con el, mientras sus labios lo cubrían, era exquisito, haciéndome soltar quejidos de placer, donde ambos aprovechábamos al máximo la situación. Podía sentir como la punta de su lengua jugaba con la entraba de mi glande, y sus labios estaba desplazándose lentamente por mi tallo.
El calor bajaba desde la punta de mi glande hasta la base de mi verga, algo increíble, que me daba escalofríos, pero como me encantaba, nunca en mi vida había recibido una mamada así de placentera. Abrí mis piernas un poco, dejando que él se acomodara mejor, sus manos pasaban por sus testículos, la punta de sus dedos rodeaban mis bolas, y sin pensarlo, y por impulso, le estaba follando su boquita de ángel, mirarlo desde ese Angulo fue lo mejor, poder observar cómo se ahogaba con mi verga y no parar por nada, al punto de hacer que sus ojos lagrimaran, pero sin poner ninguna oposición de su parte, solo dejar que mi hombría invadiera su garganta. Me tomo de las piernas, y me empujo a su boca, no conté el tiempo en el que mi verga estuvo en su ser, hasta que el mismo se alejó para tomar un poco de aire, y toser. Era un maestro cuando de mamadas se trataba.
Deje caer una leve bofetada en su mejilla, de nuevo indicando que estaba haciendo un trabajo más que bien, a lo cual solo soltó una sonrisa, sentí unas ganas irresistibles de besarlo, así que lo tome de los hombros, lo puse contra la pared de espaldas hacia a mí, y me peque a él, moviendo de nuevo mi verga en su culito por encima del pantalón, y sin pensarlo más de una vez le plante un beso, haciendo que su cuello se girara un poco, esto sin dejar de ejercer presión en sus glúteos.
Podía sentir como su boca invadía la mía, el hacía unos movimientos de entre y sale de con su culito, mientras que su lengua inspeccionaba cada rincón de mi boca. Lo tome de los cabellos, solo un poco brusco para imponer poder sobre él, le deje caer otra nalgada con mi mano y de un tirón saque su cinturón, pegándome de nuevo, marcando el territorio con mi verga, desabotone su pantalón, en ese momento él tenía sus dos manos en el vidrio, y su culito bien parado. Desabotone su camisa sin dejar de hacer presión entre sus nalgas, besando su cuello, esa escena jamás podrá ser borrada de mi mente, cada espejo que nos rodeaba se había empañado, debido al calor que estábamos emanando, sus suspiros eran música para mis oídos y sus leves quejidos me ponían como animal.
Me retire un poco, jalando su pantalón fuertemente hacia abajo, por fin, podía verlo, era blanco, y lleve mis manos separando sus nalgas, dejándome ver su entrada, parecía cerradita, sin dejar de mover mis manos, acariciando esas hermosas nalgas, eran suaves, no sabía qué hacía, solo me deje llevar, me hinque tras él, mis manos separaron sus nalgas, su ano era rosadito, se miraba delicioso, pensé que tendría que hacer lo mismo que a una mujer, así que di un fuerte lametón justo en el centro, haciéndole gemir de placer, seguí, lamiendo y besando su entrada, sus nalgas, y de vez en cuando dejaba caer una que otra nalgada sobre él, cuando vi que su culo se contraía comencé a introducir un dedo, el cual fue aceptado perfectamente en su interior, resbala muy bien, y solo podía escucharlo suspirar, haciendo que los cristales se empañaran aún más. Me encantaba jugar con ese orificio, acogía a mis dedos muy bien, dos dedos cabían perfecto, podía sentir como invadía sus paredes, jugando con ella, raspando y dándole placer por montones.
Saque de su ano mis dedos, para ponerme de pie y empezar a subir por su espalda, dándole besos hasta llegar a su nuca, su culo se movía desesperadamente, indicándome que ya quería su medicina, así que solo obedecí, el abrió sus piernas, y sus propias manos se separó las nalgas para darme paso, desde ese punto podía ver como tu culo se tragaba mi capullo, escuche como su boca emitía un tipo que quejido, pero no le di mucha importancia, y comencé a invadirle más profundo.
Su ano estaba un poco cerrado, pero se abría para dar paso a mi herramienta, que estaba caliente como el hierro, la tenía toda dentro de él, me quede así por un momento, así que solo bese su cuello, su oreja, y para finalizar plante un beso en su boca, distrayéndolo un poco, jugando con nuestras lenguas, mientras más abajo el ruido de mete y saca se había hecho más que evidente, Jorge quería gemir de placer, pero no lo deje, no deje que se separa de mi boca, interrumpiendo cualquier cosa que pudiera salir de su boca, a pensar del frio, ambos comenzábamos a sudar.
Separe mi boca de la suya, y me dedique a bombardear ese culo que quería solo para mí, mirar como entraba y después era comido completamente por ese hambriento ano me hacía darle con más ganas.
-S-sigue… N-no te detengas –Susurraba.
-¿¡Quieres más verga!? –Le grite, quería que me lo hiciera saber y me lo dejara claro.
-Si –Me respondió difícilmente, seria por las embestidas que su orificio estaba recibiendo en ese momento. Lo único que pude hacer fue reír, lleve mis manos hasta sus tetillas, jugando con ellas, me encantaba su cuerpo, mis manos solo masajeaban cada parte de sus tetillas, de su pecho, y de su abdomen.
Lo tome de los hombros, y le saque la verga de su culo, pude notar un enorme vacío cuando la saque, lo había dejado más que abierto en ese instante, quería hacerlo sentir más cómodo, así que lo que hice fue sentarme, recargando mi espalda en el cristal invitándole a que se sentara en mi pedazo de carne, el cual estaba más que tiesa, tímidamente se fue acercando, y sentir como mi verga es comida por ese culito me hizo erizar por completo, su cara de gusto y placer me hicieron sentir en el cielo.
Él se arrodillo entre mis piernas, abriendo más su ano y haciendo que mi verga se deslizara con más facilidad, lentamente, fue haciendo un movimiento circular que me encanta y que me hacía quererme correr en ese mismo instante, pero me aguante, quería seguir disfrutando, después de sentir ese sensacional placer mi espalda fue resbalando debido al sudor e hizo que callera al suelo, Jorge solo acerco todo su cuerpo al mío, mientras yo bombeaba su culo, sus quejidos en mi oído eran majestuosos, y sentir su verga caliente en mi abdomen fue aun mejor.
Podía escucharlo suspirar en mis oídos, como sus suaves brazos se abrazaban a mi cuerpo y como su sudor resbalaba por todo mí ser, yo le mordía sus hombros y penetraba lo más que podía, perdiéndonos en lo cálido del lugar. Su cara de niño bueno me encantaba, el placer que sus gestos me transmitían era tranquilizador y al verlo cabalgar en mi verga me hizo sentir que ese momento era único. Mi boca resbalaba por la suya, mi aliento y el de él se unieron y al final un beso que hizo que yo sintiera como toda se leche caliente resbalara por mi abdomen, resbalando por los bordes de este, y mezclándose con nuestro sudor, haciendo que nuestras narices recibieran ese penetrante aroma a lujuria, a placer. Sintiendo las contracciones de su ano recayendo en mi verga.
Lo que provoco esto es que mis embestidas aumentaran, estaba a punto de correrme en su ano, y él lo hizo posible, introdujo mi pene hasta los rincones más profundos de su culo e hizo que me corriera enseguida, no fue uno, si no cuatro chorros de leche que se desbordaron por las paredes de su ano y resbalaron hasta la salida de su orificio, el cual había dejado rojo por completo, y boqueando cuando saque mi pene.
-Oww… Eso fue increíble –Dije a su oído
-Acabo de tener la mejor sensación en mi vida, fue totalmente placentero –Me dijo casi susurrando.
Nos quedamos así por un buen rato, ambos ignorábamos la hora que pudo ser en ese entonces, no sé qué me paso, pero él se quedó encima mío, mientras yo lo abrazaba y lo miraba por el espejo, se miraba completamente cansado y eso me daba por cumplido, lo había disfrutado tanto como yo, y sinceramente, nunca me importo como estuviera la persona con quien acababa de tener sexo, pero por alguna estúpida razón lleve mi mano a su cabeza y sobe tu cabello, en mi vientre, puede notar como ya su erección estaba bajando al igual que la mía, y supongo que nos quedamos dormidos, porque es lo único que recuerdo de ese momento.
…………………………………
Escuche que algo sonaba, el sonido se hacía cada vez más fuerte, y lastimaba mis oídos, abrí mis ojos, Jorge estaba completamente desnudo a mi lado, nuestras piernas estaban entrelazadas, note que el sonido venia de su chaleco, así que revise, el sonido lo provocaba su celular, y era una alarma, eran las 5:30 de la mañana, recordé que Jorge había dicho que tenían que arreglar el elevador a las 6, solo faltaba media hora, era momento de levantarnos, y arreglarnos para poder salir de lo que ahora había sido nuestro nidito de amor.
-Jorge, debes levarte, ya no tardan en llegar para que arreglen esta cosa –Moví sus hombros. Se movió un poco, y no me hizo mucho caso, así que pellizque una de sus jugosas tetillas.
-¡Oye! –Dijo levantando la voz.
-Ya casi son las 6 de la mañana y recuerda que tienen que venir a arreglar esta máquina del demonio, así que es mejor que te arregles.
Se levantó lo más rápido que pudo, el semen aún seguía fresco, y cuando me puse de pie puse sentirme totalmente pegajoso, no le di mucha importancia y me cambie lo más rápido que pude, al igual que Jorge, nadie dijo nada, solo miradas curiosas uno al otro, lo cual me hacían sentirme a gusto, y en paz conmigo mismo, era un joven muy lindo, un poco sumiso, pero muy lindo, no podré olvidar eso, que al ser mi primera vez con un hombre, y obviamente él ya tenía más experiencia que yo. Cuando terminamos más o menos de dejar todo como estaba, aunque los vidrios aún estaban empañados, nos miramos, un corto momento. Mire que saco algo de su maletín, era un papel con un lapicero, donde estaba apuntando no sé qué cosa.
-Mira, este es mi número –Dijo extendiendo su mano –Ya sabes, por si algún día tienes alguna duda o quieres un guía o alguna sugerencia, bueno, no dudes en llamarme.
-Ah, mira, si, está bien, me gustaría volver a hablar contigo, para eso, eso de las dudas, si eso. –Dije riendo.
Le di mi número, supongo que no había nada fuera de lo común, aunque ya ambos supiéramos para que podríamos sacarle provecho, Jorge parecía algo apenado, y eso me daba unas ganas de besarlo de nuevo, pero esto se vio interrumpido cuando de repente la puerta del elevador se abre, eran dos hombres, llevaban un uniforme, supongo que eran quieres iban a reparar el daño que tenía el elevador y de paso lo empañado de los vidrios.
Caminamos juntos hasta la salida del edificio, riendo, diciendo cosas estúpidas, pero alegres, los dos parecíamos que nos hubiéramos sacado la lotería, bueno, no para tanto, pero su blanca sonrisa me hacía quererlo comer a besos. Él se fue a buscar su automóvil, ofreciéndome un aventón, en un principio acepte pero solamente para acompañarlo donde estaba su coche y darle un beso de despedida. Así fue, era muy temprano en la mañana, aún no había casi nadie en el estacionamiento, así que mientras habría su coche, le robe un pequeño beso en los labios, él lo recibió muy bien, es más, duro alrededor de 10 segundos, un poco corto, pero lo suficiente como para poder recordarlo por mucho más tiempo.
Lo último que recuerdo de esa mañana es que nos despedimos, y que fue una de las mejores noches que había pasado en muchos años.
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